Lo primero que tenemos que entender es que en el envío de mails hay dos actores, el que manda(remitente) y el que recibe(receptor). El remitente puede enviar el mail y que salga bien pero el receptor no recibirlo por diferentes causas.
También es importante entender la diferencia entre un correo transaccional y uno normal. El transaccional es un correo que se produce como consecuencia de una acción del cliente en nuestro centro: hacer una reserva, apuntarse a un torneo o un partido ... Esos correos son una respuesta a la acción iniciada por el cliente y por lo tanto no se considera spam y aunque el cliente esté en la lista de no enviar mail le deberían llegar.
El cliente tiene la opción de darse de baja de recibir mails por lo que tendremos que comprobar si no le llegan que no esté en esta lista de no enviar.
Si miramos el estado del envío y vemos que es Enviado Correctamente quiere decir que el correo ha salido pero no garantiza que el receptor lo vaya a recibir.
Este correo que nos aparece como enviado correctamente puede que el buzón del receptor lo haya movido a la carpeta del correo spam o no deseado o incluso que el servidor de correo del receptor lo bloquee sin llevarlo al buzón del receptor, a la carpeta de spam.
Podemos pedir al cliente que tiene problemas par la recepción del mail que añada la dirección de envío a su libreta de direcciones y lo marque como seguro para evitar que llegue a la carpeta de spam.
Cada vez y más con la nueva ley de RGPD se protege al receptor de que le lleguen mails que no quiere recibir y los algoritmos que usan los servidores de correo para catalogar los mails son cada vez más avanzados.
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